Barcas de paso y aceñas del río Tormes entre Cespedosa y Pelayos
Barcas, aceñas y caminos del Tormes entre Pelayos y Cespedosa: las rentas y tarifas, el viaje de Zambaite, la ruta de los arrieros y el último barquero de El Vado.
Por la barca de El Vado pasaban caballerías cargadas de trigo, paja, alubias, patatas y cacharros de barro. En Pelayos, la molienda y el pasaje figuraban juntos en el censo de una aceña. Y en Salvatierra, los arrieros reclamaban un puente para no tener que escoger entre el riesgo de embarcar y una jornada de rodeo. El Tormes era una fuerza que movía molinos, pero también una barrera en medio de los caminos.
Antes del embalse de Santa Teresa, sus orillas estuvieron unidas por barcas, vados y puentes de muy distinta duración. Esta historia sigue los pasos de Pelayos, Montejo, Salvatierra, Guijo y Cespedosa: quiénes los utilizaban, cuánto costaba cruzar y cómo fueron cambiando. El recorrido parte de Pelayos y remonta el río, con un desvío inicial hacia Las Romanas, que queda aguas abajo. Las aceñas aparecen junto a esos pasos porque el grano, las personas y los animales debían llegar hasta ellas desde ambas orillas.
El puente de Salvatierra y los pasos del Tormes
En la descripción de los caminos de Hernando Colón, en el siglo XVI, el trayecto de Salvatierra hacia La Tala cruzaba el Tormes por un puente al salir de la villa. El texto permite asomarse a unas comunicaciones anteriores a su ruina: La Tala estaba en la otra orilla y el puente formaba parte de la ruta que las enlazaba. Descripción y cosmografía de España, entrada 4004.
La riada de 1626 destruyó el antiguo puente de Salvatierra. A partir de esa pérdida, quienes necesitaban atravesar el río en aquel punto dependieron del paso en barca o de los vados cuando el agua lo permitía. La diferencia importaba: un vado practicable durante el estiaje podía dejar de serlo con más caudal, y una barca podía recibir personas, animales y mercancías sin obligarlos a entrar en el agua. Historia del puente de Salvatierra.
La petición del puente de Salvatierra en 1775
El 26 de noviembre de 1775, Andrés de Bustos y Vega escribió desde Montejo a Nicolás Rodríguez Laso. La carta acompañaba al mapa de las tres leguas de Salvatierra y contenía una petición concreta: que no olvidase el puente, cuya utilidad pública destacaba. Entre noticias del territorio y explicaciones para el mapa, reaparece así una preocupación de los vecinos: disponer de una comunicación estable entre las orillas.
La carta no anuncia una obra aprobada. Es el testimonio de una aspiración que seguía pendiente siglo y medio después de la riada. El documento se conserva, con el mapa y las demás hojas de correspondencia, en el Fondo Tomás López del Archivo de la Diputación de Salamanca. Ver la carta y su transcripción en ARCA.
Las barcas atendieron mientras tanto necesidades muy distintas. Unos viajeros iban a vender sus productos; otros llevaban grano al molino, se desplazaban entre pueblos o acudían a una fiesta. Los documentos que siguen abarcan varios siglos y no describen todos los pasos funcionando a la vez: cada uno conserva una parte de aquella red de comunicaciones.
Tipos de barcas de paso: remos, varal y maroma
Una barca capaz de transportar caballerías no era una pequeña embarcación de paseo. La fotografía de Almenara de Tormes que abre el artículo permite ver la superficie de una de aquellas plataformas. Es otro lugar del mismo río; ayuda a entender el tipo de transporte del que hablan los testimonios de nuestra comarca.
Los documentos distinguen varios medios para moverlas. En una barca de remos, el barquero impulsaba la embarcación con las palas; el nombre quedó escrito en los mapas del tramo de Guijo y Cespedosa. El varal era una pértiga larga que se apoyaba en el fondo. La maroma o el cable tendido entre ambas orillas guiaba o sujetaba el paso. No eran siempre soluciones excluyentes: en El Vado, los recuerdos recogidos por Martín Benito describen el uso de maroma y varal en la misma barca.
Un proyecto de 1936, conservado en el Archivo de la Confederación Hidrográfica del Duero y estudiado por el autor, permite conocer su construcción. Simona Martín Hernández solicitó una barca para Galisancho, con proyecto del ingeniero Alfredo Santos Martín. La embarcación prevista, de madera de pino, medía cinco metros de largo por tres de ancho; sus piezas se unían con elementos de hierro. Los varaderos y los amarres de las dos orillas formaban también parte de la instalación.
En aquel caso, cruzar el río acercaba a los vecinos de Galisancho a la estación de Siete Iglesias. El proyecto buscaba una comunicación económica para personas y mercancías. Aunque ese paso queda fuera del tramo principal de este artículo, explica por qué una población podía seguir necesitando una barca incluso en pleno siglo XX. Martín Benito, pp.27–30; proyecto de Galisancho, pp.139–140.
Qué es una aceña y cómo funciona
Una aceña es un molino harinero que aprovecha la fuerza del agua del río. Su trabajo consistía en transformar el cereal en harina. Por eso, cuando los documentos de Pelayos, Montejo o Salvatierra nombran una aceña, hablan de una instalación productiva a la que había que llevar el grano y de la que salía el producto de la molienda.
En la aceña de rueda vertical, el agua empuja las paletas de una gran rueda y hace girar su eje. Los engranajes transmiten ese movimiento hasta las piedras del molino: la inferior, llamada solera, permanece fija; la superior, o volandera, gira sobre ella. El grano cae desde una tolva —un depósito en forma de embudo— hacia el centro de las muelas y se tritura al pasar entre ambas.
El edificio era solo una parte del conjunto. Una presa o pesquera podía retener y encauzar el agua; las tomas, los canales y las compuertas permitían conducirla hacia la maquinaria. Después de moverla, el agua regresaba al río. Esto ayuda a leer el itinerario de 1879: una presa, una toma, un molino y su desagüe pueden aparecer separados en la tabla y pertenecer a una sola explotación. Los dibujos muestran la tipología de rueda vertical; los nombres conservados en los documentos no bastan para reconstruir la maquinaria de cada aceña del tramo.
La molienda, la maquila y la economía de los pueblos
La molienda enlazaba el cultivo del cereal con su consumo. Para obtener harina no bastaba con recoger la cosecha: había que transportar el grano hasta un molino que pudiera trabajar. La distancia, los caminos de acceso y el paso del río formaban parte de ese trabajo. En un territorio repartido entre las dos orillas, disponer de una barca o de un puente facilitaba el traslado de las cargas y la relación entre los pueblos y sus lugares de molienda.
Una forma tradicional de pagar al molinero era la maquila: una porción del grano o de la harina que recibía por la molienda. Así, una parte de lo cosechado remuneraba la transformación del cereal. La propiedad y el trabajo no siempre coincidían: una aceña podía explotarse en arriendo y proporcionar una renta a su dueño, mientras otra persona se ocupaba de hacerla funcionar. Las condiciones y los pagos variaban; las fuentes reunidas aquí no permiten fijar una tarifa común para todas las aceñas de estos pueblos.
El trabajo se extendía más allá de las piedras de moler. Las aceñas necesitaban muelas y piezas en buen estado, reparaciones y obras de ribera. La documentación histórica del Tormes estudiada por Pascual Riesco Chueca recoge a renteros de aceña, maestros de ribera y moleros que extraían y labraban las piedras. Alrededor de la molienda había, por tanto, oficios especializados y gastos de mantenimiento, además de los desplazamientos de quienes llevaban el grano.
El caudal, las presas y las reparaciones
Esa actividad dependía del río. La escasez de agua podía limitar el trabajo, mientras que las crecidas dañaban presas y edificios y obligaban a reconstruirlos. Además, modificar una pesquera podía afectar a otra explotación: el aprovechamiento compartido del Tormes dio lugar a acuerdos y pleitos. La importancia económica de las aceñas se entiende también por esa necesidad de conservar el agua, los accesos y la maquinaria en condiciones de uso.
La aceña y la barca de pasaje de Pelayos en 1914
En 1914, los herederos de Tomás García explotaban en Pelayos una aceña de dos piedras y disponían también de una barca de pasaje, según recoge Martín Benito. Aquí el transporte y la molienda aparecen ligados a una misma explotación: la barca se menciona entre sus actividades, junto al molino y al salto de agua.
El original del censo de la Cámara de Comercio conserva esa inscripción y otras dos que repiten la actividad mediante «Ídem». Son tres asientos, pero no permiten deducir tres embarcaciones independientes ni asignar cada uno a una aceña de los mapas. Tampoco identifican a la persona que manejaba la barca. Censo de junio de 1914, filas 62–64; Martín Benito, p.138.
Las barcas de Las Romanas y Velayos
Aguas abajo de Pelayos, Las Romanas tenía su propia barca. Miñano la describe en 1827 como un despoblado de señorío, situado en la orilla derecha del Tormes, con un vecino y cuatro habitantes. Entre los recursos del lugar cita los pastos y la bellota; entre sus comunicaciones, la embarcación que permitía pasar al otro lado. Miñano, tomoVII, voz «Romanas (Las)», p.356.
El nombre de la aceña aparece también en el recorrido que César Morán publicó en 1950. Al seguir un antiguo camino desde Salvatierra, lo hace pasar por Anguas y Las Romanas antes de continuar hacia Revilla de Códe y Valverde. Su descripción reúne el molino y los caminos de este entorno, aunque no sitúa por ello el embarcadero de la barca que Miñano había mencionado más de un siglo antes. Morán, p.607.
Velayos, otra alquería del término de Pelayos, disponía igualmente de barca para cruzar el río. Martín Benito recoge la noticia al citar El Adelanto del 8 de octubre de 1909. La referencia añade otro paso al entorno de Pelayos, aunque no proporciona aquí un nombre de barquero ni una tarifa. Martín Benito, p.138, nota 204.
El accidente del vado de Zambaite en 1904
Los vados ofrecían una alternativa a las barcas, pero el fondo del río podía esconder un peligro. En 1904, un vecino de La Tala y su hija, de unos dieciocho años, iban a la fiesta de Salvatierra. La noticia de El Castellano los sitúa cruzando el Tormes sobre una yegua, por encima de la aceña que llama Sambaite, en término de Montejo.
La caballería cayó en una hoya y los dos quedaron sumergidos. El padre consiguió alcanzar la orilla agarrándose a la cola de la yegua. Su hija murió ahogada. El cuerpo apareció algo más abajo y fue trasladado a Salvatierra.
El relato conserva el destino de aquel viaje y el modo en que intentaron atravesar el río. No fue un naufragio: cruzaban montados en la caballería. La aceña sirve a la noticia para localizar el lugar del accidente. Consultar «Ahogada en el Tormes», en ARCA.
La noticia continúa de una columna a otra. Los dos fragmentos siguientes reproducen el texto completo, en su orden de lectura.
La barca entre La Tala y Salvatierra de Tormes
En Salvatierra, la barca enlazaba las dos orillas de un camino que iba mucho más allá de los pueblos ribereños. Los diccionarios del siglo XIX describen La Tala como la población de la jurisdicción de la villa situada al otro lado del Tormes, al que se atravesaba en barca. El itinerario militar de 1866 recogía también ese cruce en el camino de herradura de Salamanca a Barco de Ávila, por Fresno Alhándiga y Puente del Congosto. Fuentes de los caminos de La Tala y Salvatierra.
Propiedad y arrendamiento de la barca de Salvatierra en 1752
Las Respuestas Generales de 1752 identifican a la duquesa de Alba como propietaria de la barca. El servicio estaba arrendado: quien lo explotaba entregaba a la titular 300 reales de vellón al año, y se le calculaban otros 200 reales de utilidad anual. Son las cuentas de la explotación, no el precio de un viaje. Catastro de 1752, citado por Martín Benito, pp.136–137.
La distinción entre propietaria y arrendatario ayuda a entender el oficio. La barca era un bien del que se obtenía una renta; el servicio cotidiano quedaba en manos de quien lo llevaba en arriendo. El documento da las cantidades y la titularidad, pero no el nombre de ese arrendatario.
Peticiones del puente de Salvatierra en 1864 y 1868
En diciembre de 1864, el Ayuntamiento de Salvatierra solicitó al gobernador civil que se construyera un puente con fondos del Estado. Su argumento era el comercio que llegaba por el puerto de Baños. Los arrieros abandonaban la carretera de Béjar a Salamanca por el entorno de Guijo y Guijuelo y seguían el camino de Aldeavieja, Salvatierra, Valverde, Gallegos y Macotera, desde donde se distribuían hacia Peñaranda, Arévalo y otros mercados de Castilla.
La solicitud fue desestimada. En 1868, tras la revolución de septiembre, el Ayuntamiento decidió retomarla y buscar el apoyo de otros diecinueve pueblos. El cruce del Tormes era un problema local con consecuencias para una ruta comercial mucho más extensa.
Una queja publicada en La Alianza del pueblo el 10 de diciembre de 1869, y transcrita por Martín Benito, explica lo que costaba prescindir de la barca. Algunos arrieros preferían buscar los puentes del Congosto o de Alba, a los que el artículo aludía con la expresión «cinco leguas de distancias». El rodeo les hacía perder «un dia de jornada». La reclamación del puente reunía así dos razones: un cruce más seguro y un camino más corto para personas y mercancías. Martín Benito, pp.137–138, nota 200.
El itinerario fluvial de 1879 todavía registra la Barca de Salvatierra. La sitúa 400 metros aguas abajo de las ruinas del puente, según el kilometraje del cauce que usa el propio documento. Décadas después, César Morán resumió en 1950 aquella sucesión de pasos: primero el puente antiguo, luego la barca y, finalmente, el puente metálico. Itinerario, pp.11–12; Morán, p.607.
Martín Benito sitúa la construcción del puente metálico en 1907, apoyándose en noticias de prensa, y plantea que la barca pudo dejar de usarse hacia entonces. La nueva obra ofrecía el paso fijo reclamado durante tanto tiempo; la fecha exacta de clausura del servicio de barca no está documentada en las fuentes aquí reunidas. Libro, p.138, nota 201.
Aceña Nueva y aceña de las Maquilas en Salvatierra
El vado y la barca de remos entre Guijo y Cespedosa
Estas dos fotografías de la barca del Guijo, aportadas por Javier Bautista Rodriguez, muestran el paso con sus ocupantes a bordo. Se distinguen las tablas y las bordas de madera de la embarcación; en la vista de costado se ven también las largas pértigas. Las imágenes permiten acercarse a las personas y a la barca que utilizaban para cruzar el río.
Mucho antes de que los mapas nombraran la barca, la descripción de Hernando Colón recogía un vado de verano en el camino de El Guijo a Cespedosa. El recorrido pasaba entre cerros, valles y montes, con fuertes subidas y bajadas de peñas. Al poco de salir de El Guijo se atravesaba el Tormes por el vado. Es una noticia del siglo XVI, conservada en la edición de 1909, y muestra la dependencia de aquel cruce respecto a la estación del año. Entrada 4008, p.114.
El Itinerario del río Tormes de 1879 anota después la Barca de Guijo. Entre ese registro y el de la Barca de Cespedosa hay 2.925 metros de cauce en las distancias del documento. Son dos pasos diferenciados; ese dato no demuestra que ocuparan los mismos puntos que los vados descritos siglos antes. Itinerario, p.11.
En 1945, el plano de Cespedosa dejó escrito «Barca de remos» y señaló la casa de la barca en ruinas. El nombre vuelve a figurar en el MTN 50 de 1947. La ruina del edificio es un dato preciso sobre la instalación, aunque no basta para fechar el final del paso. Esta barca debe distinguirse de la de El Vado, situada en otro punto del entorno de Cespedosa. Plano de término; MTN 50, hoja 528.
La barca de El Vado en Cespedosa: tarifas y barqueros
La barca conocida como El Vado estaba en el sitio de Las Huertas y comunicaba Cespedosa con el término de Santibáñez de Béjar. Los testimonios recogidos por Martín Benito permiten conocer sus últimos años, pero la documentación de la barca de Cespedosa se remonta al menos al siglo XVIII.
Tarifas de la barca de Cespedosa en 1751 y 1848
En 1751, las Respuestas Generales la identificaban como propiedad del marqués de Fuente el Sol. El pasaje costaba dos cuartos por caballería, mayor o menor, y uno y medio por persona a pie. Se calculaba un rendimiento de 1.500 reales de vellón al año. El mismo testimonio explicaba que durante el verano el río podía pasarse por diferentes vados, de modo que la embarcación no era la única opción durante todo el año. Catastro de 1751, citado por Martín Benito, p.136.
El estudio recoge para 1848 la misma tarifa y un rendimiento anual semejante. Ya hacia 1912, una noticia de El Salmantino describía la barca como destartalada y de grandes dimensiones. Son testimonios de épocas distintas: permiten seguir el servicio, sin suponer que la misma embarcación de madera durara desde el Catastro hasta el siglo XX. Martín Benito, p.136, y nota 191.
Arturo Gonzalo Medina, último barquero de El Vado
En los recuerdos de los últimos años aparecen dos nombres: Arturo Gonzalo Medina, nacido en 1936, como último barquero, y Joaquín Marcos, como propietario. La barca se manejaba con maroma y varal y tenía capacidad para cuatro caballerías cargadas. Sus usuarios habituales eran los arrieros del pueblo.
Las mercancías que transportaban dan una medida del trabajo de aquel paso: paja, alubias, patatas, trigo y cacharros de barro. Cada caballería con su carga pagaba una peseta en los últimos años del servicio.
Según la información que Martín Benito obtuvo mediante una encuesta al Ayuntamiento, la barca siguió activa hasta 1960, cuando el llenado del embalse de Santa Teresa anegó el antiguo puerto. El Vado quedó así unido al recuerdo de las personas que lo utilizaron y de quienes atendieron el paso. Información oral recogida por Martín Benito, p.136, nota 192.
Itinerario del río Tormes de 1879
Qué es el Itinerario del río Tormes
El Itinerario del río Tormes es un registro del recorrido del río publicado por la Comisión Central Hidrológica, División Hidrológica de Valladolid. El ejemplar consultado se imprimió en Madrid, en la Imprenta de Fortanet, en 1879. Sus tablas anotan puentes, barcas, molinos, presas, arroyos y otros elementos a lo largo del cauce. Consultar la referencia y el documento original.
Cómo leer las distancias y las márgenes del itinerario
Las columnas de kilómetros y metros expresan la distancia acumulada desde el nacimiento del Tormes, siguiendo su cauce. Una anotación de 97 kilómetros y 222 metros señala ese punto del recorrido fluvial. No es la distancia de un camino ni una medición sobre el embalse actual.
Las columnas de margen derecha y margen izquierda se entienden mirando río abajo, hacia donde corre el agua. Cada fila sitúa una observación en ese recorrido. La presa, la toma, el molino y el desagüe de una misma instalación pueden figurar en filas distintas; contarlas como edificios separados duplicaría el recuento.
Barcas de Cespedosa, Guijo y Salvatierra identificadas por su nombre
- Barca de Cespedosa: figura en el km 83,622, en la página impresa 11.
- Barca de Guijo: figura en el km 86,547 de la misma página. Entre ambas anotaciones hay 2.925 metros de recorrido por el cauce.
- Barca de Salvatierra: figura en el km 97,222, en la página impresa 12. Queda 400 metros aguas abajo del registro de las ruinas del puente, según las distancias del documento.
Los recortes siguientes muestran los nombres escritos en el original. El primero reúne Cespedosa y Guijo; el segundo recoge la barca de Salvatierra. Se pueden ampliar para leer las filas y sus columnas.
Inventario de molinos, presas, barcas y puentes del tramo estudiado
El recuento de las páginas impresas 10–12 abarca del km 66,807 al 111,922, desde aguas arriba del Congosto hasta los aprovechamientos aguas abajo de Salvatierra.
| Elemento | Recuento |
|---|---|
| Molinos y aceñas | 24: uno arruinado, uno en construcción y 22 sin estado indicado. |
| Presas | 23. |
| Barcas | 4: Cespedosa, Guijo, Salvatierra y una sin nombre. |
| Puentes | 3: nuevo y viejo del Congosto; ruinas en Salvatierra. |
| Batán | 1. |
| Fábrica de hilados | 1. |
| Casas | 6: cuatro de molinos y dos de campo. |
| Tablas para aforos | 2, para medir el caudal. |
Las aceñas están incluidas entre los molinos; presas y casas pueden formar parte del mismo conjunto. El documento anota además arroyos e islas. El detalle por lugar y kilómetro queda en el inventario descargable. Fuente: itinerario de 1879, impresas 10–12 (PDF 12–14).
La desaparición de El Vado no fue el final de una única barca: el embalse transformó el paisaje en el que se entendían aquellos caminos, casas y aceñas. Los planos y los vuelos de 1945 y 1946 conservan la disposición de la ribera antes de esa transformación; las noticias y los testimonios permiten devolverle sus viajes, sus oficios y sus nombres.
Si conservas una fotografía de estos pasos o recuerdos de quienes trabajaron en ellos, puedes compartirlos con ARCA.
Fuentes y referencias 27 referencias
- José Ignacio Martín Benito (2015). Una flota tierra adentro: Barcas de paso en el Reino de León (De la Edad Media al siglo XX). Centro de Estudios Benaventanos «Ledo del Pozo». ISBN 978-84-942037-5-6.
Base histórica: pp. 136–141; tipos de embarcación, pp. 27–30. Fotografía de Almenara, fig. 31, p. 147; plano constructivo de Galisancho, fig. 28, p. 140. Los testimonios orales se atribuyen al investigador. Las fuentes consultadas directamente se distinguen en sus notas.
- Archivo General de Simancas (AGS). Catastro de Ensenada, Respuestas Generales de Cespedosa de Tormes, 11 de noviembre de 1751, leg. 009.
Cespedosa: libro, p. 136, nota 189.
- Comisión Central Hidrológica. División Hidrológica de Valladolid. Itinerario del río Tormes. Madrid, Imprenta de Fortanet, 1879.
Ejemplar del IGME: portada de 1879; inventario cotejado en impresas10–12 / PDF 12–14, entre km 66,807 y 111,922. El libro cita un itinerario de 1878. Una instalación puede ocupar varias filas; no se duplican tomas, presas, edificios ni desagües.
- Información oral sobre la barca de Cespedosa, recogida mediante encuesta al Ayuntamiento por José Ignacio Martín Benito.
Barca de El Vado, último barquero, propietario, capacidad, cargas y tarifa final: libro, p. 136 y nota 192.
- Instituto Geográfico y Catastral (IGC). Mapa Topográfico Nacional, hoja 528, edición de 1947.
MTN50, hoja 528, Guijuelo, 1947: original aportado por ARCA y cotejado. Recortes de los rótulos y del cauce antiguo integrados en cada bloque.
- Archivo General de Simancas (AGS). Catastro de Ensenada, Respuestas Generales de Salvatierra de Tormes, 24 de octubre de 1752, leg. 531.
Casa de Alba, renta de 300 reales y utilidad de 200: libro, pp. 136–137, nota 197.
- La Alianza del pueblo, periódico republicano de Salamanca, año I, n.º 56, 10 de diciembre de 1869, pp. 1–2.
Noticia citada y transcrita por Martín Benito, pp. 137–138, nota 200. Describe la alternativa por Congosto y Alba con «cinco leguas de distancias» y la pérdida de «un dia de jornada». Se conserva la unidad histórica y no se convierte en una distancia kilométrica exacta ni en un rodeo universal. El original de prensa no se ha cotejado directamente en esta revisión.
- Sebastián Miñano. Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal, tomo VII. Madrid, 1827, voz «Romanas (Las)», p. 356.
Original cotejado: impresa 356 / PDF 366, voz «Romanas (Las)». La orilla derecha y la barca aparecen expresamente.
- Boletín de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Salamanca, época II, junio de 1914, n.º 1.
Original cotejado: impresa 7 / PDF 8, Pelayos, electores 62–64. Se conserva «Ídem» en las dos últimas inscripciones.
- El Adelanto, diario de Salamanca, 8 de octubre de 1909, p. 1.
Barca de Velayos: libro, p. 138, nota 204.
- ACHD, expediente SA-71, caja 11.241. Proyecto de barca de paso sobre el Tormes en Galisancho, 1936. Ingeniero Alfredo Santos Martín; solicitud de Simona Martín Hernández.
Emplazamiento, construcción, presupuesto, tarifas y tramitación: libro, pp. 139–140, notas 209–210 y figuras 27–28.
- Instituto Geográfico Nacional. Planos de términos de Salvatierra (1903), Montejo (1903 y 1936), Pelayos (1936) y Cespedosa (1945).
Recortes de los originales de la colección cartográfica aportada a ARCA. Las hojas de 1903 contienen anotaciones posteriores; no se fecha cada añadido por el año base de la hoja.
- ARCA del Tormes. Salvatierra de Tormes: historia y patrimonio.
La pagina recoge la riada del 26 de enero de 1626 y conserva la discrepancia con la noticia de 1869 que dio 1726.
- Andrés de Bustos y Vega a Nicolás Rodríguez Laso. Montejo, 26 de noviembre de 1775. Correspondencia del mapa de las tres leguas de Salvatierra.
Fondo Tomás López, Archivo de la Diputación de Salamanca, ES.CYL.37274.ADPS 6.1.16. Tercera hoja manuscrita cotejada visualmente: pide no olvidar el puente y destaca su utilidad pública. El pasaje no permite precisar un proyecto, presupuesto o calendario de construcción.
- El Castellano, 1904. «Ahogada en el Tormes». Original conservado en ARCA.
Noticia cotejada con los dos fragmentos del original. Padre e hija de La Tala, de camino a Salvatierra; accidente al cruzar en una yegua por encima de la aceña de Sambaite, término de Montejo. El registro conserva el año 1904; no se añade día ni mes.
- César Morán. «Antiguas vías de comunicación en Salamanca». Revista de Obras Públicas, diciembre de 1950, pp. 602–615.
Original cotejado: impresa 607 / PDF 6. Recuerda el paso en barca de Salvatierra.
- Fototeca del CNIG. Capturas del Vuelo Americano A aportadas e identificadas por ARCA.
Aceña Nueva y Romanas: 11-10-1945, H0528_195_151.ecw. Barca de remos: 06-11-1945, H0528_017_034.ecw. El Vado: 12-02-1946, H0528_206_111.ecw. Rojo y Zambaite: 16-07-1946, H0528_285_032 y H0528_285_033.ecw. Copias originales y procedencia conservadas en el expediente local de investigación.
- Hernando Colón. Descripción y cosmografía de España, texto del siglo XVI. Edición en el Boletín de la Real Sociedad Geográfica, tomo LI, 1909.
Originales ya cotejados en el expediente: Salvatierra–La Tala, entrada 4004, impresa 113 / PDF 129; Guijo–Cespedosa, entrada 4008, impresa 114 / PDF 130. 1909 es la edición, no la fecha del recorrido. No se asigna 1517 a estas entradas ni se identifica el vado con una barca posterior.
- Caminos de La Tala y Salvatierra: diccionarios e itinerario militar citados por José Ignacio Martín Benito.
Una flota tierra adentro, p. 137, notas 198–199: Diccionario Geográfico Universal, tomo IX, voz de La Tala, p. 425; Itinerario descriptivo militar de España, tomo VI, Madrid 1866, p. 210. Información utilizada a través del estudio; no se declaran originales cotejados en esta edición.
- Noticias de la construcción del puente metálico de Salvatierra, citadas por José Ignacio Martín Benito.
Libro, p. 138, nota 201: El Adelanto, 31 de julio de 1907, p. 1; El Lábaro, 14 de marzo de 1906, p. 1. El estudio plantea el cese de la barca hacia 1907 como posibilidad; no hay aquí acta de clausura ni cotejo nuevo de esos periódicos.
- La barca de Cespedosa en 1848 y hacia 1912, según José Ignacio Martín Benito.
Libro, p. 136: tarifa y rendimiento recogidos para 1848. Nota 191: El Salmantino, año II, n.ºVI, 19 de junio de 1912, p. 3. Noticia usada por referencia indirecta al estudio, sin presentar como leído su original de prensa.
- Los veintiún libros de los ingenios y máquinas. Dibujo de una aceña de rueda vertical.
Reproducción en OEPM, Marchamos,n.º 25,primer cuatrimestre de 2006,p.13. La revista remite a Pseudo-Turriano, edición de 1983,p.364. Se utiliza para explicar el mecanismo, no como imagen de una aceña del Tormes. Autoría histórica discutida; no se atribuye de forma categórica a Juanelo Turriano.
- Jan Collaert I, según Stradanus. Mola aquaria, Nova reperta,lámina 10,ca. 1600.
Editor Philips Galle. The Metropolitan Museum of Art,49.95.870(1),objeto659729. Dominio público y descarga Open Access declarados por el museo. Ilustra rueda vertical, tolvas, pesaje y transporte de sacos; no representa el Tormes.
- Carlos Macarro, arqueólogo del Ayuntamiento de Salamanca. Entrevista sobre los ingenios hidráulicos del Tormes,3 de noviembre de 2018.
EDUSI Tormes+,pp.1–2 impresas (PDF2–3): relación con la comarca cerealista, importancia económica de aceñas y pesqueras, diversidad de usos de ribera y daños por avenidas. Se usa como contexto del río, sin trasladar al tramo rural cifras de instalaciones de la ciudad.
- Pascual Riesco Chueca (2021). Una institución autorreguladora de los ingenios de ribera: el cabildo de los molares. Revista de Folklore,n.º 473.
Estudio histórico consultado en la publicación de la Fundación Joaquín Díaz: renteros de aceña, maestros de ribera, moleros, reparación tras avenidas, arrendamientos y resolución de conflictos entre aprovechamientos del Tormes. No se atribuyen estos oficios a personas concretas de Pelayos o Montejo sin documento.
- Real Academia Española y ASALE. Diccionario de la lengua española, voz «maquila».
Definición del pago en una porción de grano o harina por la molienda. No acredita un porcentaje concreto ni una tarifa local.
- Real Academia Española y ASALE. Diccionario de la lengua española, voz «aceña».
Acepción de molino harinero de agua situado en el cauce de un río. La explicación de la rueda vertical se apoya en la ilustración técnica, sin atribuir un mecanismo idéntico a todos los molinos del tramo.
Continúa en ARCA
- Salvatierra de Tormes en el archivo
Contexto territorial del paso entre La Tala y Salvatierra.
- El territorio de Pelayos
Para situar Pelayos y los pasos de su entorno.
- Salvatierra de Tormes en tres leguas
Cartografía y correspondencia del territorio en el siglo XVIII.
